Aquella mañana se despertó más pronto de lo normal, demasiado pronto. Así tendría mucho tiempo para comerse la cabeza. Pero tenía la mente despejada, las ideas aclaradas y por nada del mundo quería apartarse de aquel objetivo aparentemente imposible: olvidarse de aquel chico que había despertado tantas emociones dentro de ella, incluso aquellas que desconocía poseer. Para complicar todavía más las cosas había vuelto a soñar con él, con su sonrisa y era más feliz que nunca, entonces despertó y se dio cuenta de que absolutamente nada de aquello era real. Notó que algo se quebraba en ella, añoraba lo ocurrido en el sueño, lo quería para si. ¿Por qué se torturaba de esa forma? ¿Por qué seguía soñando con él? ¿Por qué su subconsciente hacía que todo pareciera tan real? No se lo estaba poniendo nada fácil… Nota para el futuro: aprender que los sueños, sueños son, que por mucho que alguien prometa bajarte la luna seguirá ahí arriba, que aunque alguien quiera contar todas las estrellas del cielo para decirte lo mucho que te quiere no contará ni la primera. Y sí, le gustaría poder vivir en una realidad y no de sueños, pero soñar la hacía tan feliz… Porque en sus sueños es ella quien decide lo que sucede, y ahora mismo, por muy difícil que pudiera parecer y aunque sabía que no era lo que debía, ella decidía que le quisiera.
Cogió el ordenador para matar el tiempo, distraerse un poco, evitar pensar y volver a hundirse. Se metió en el tuenti y lo primero que hizo fue cambiar su principal. No lo quería ahí, no quería verlo cada vez que iniciara sesión. Pero para cambiarla, tenía que volver a verla. Y al hacerlo todos aquellos sentimientos grises volvieron a ella, haciendo que sus ojos volvieran a enrojecerse por las lágrimas. Le dio a Inicio y volvía a estar ahí, en novedades. ¿Es que no podía desaparecer? Su estado tenía comentarios: “Te quiero” Ni se molestó en mirar quien era su nueva novia, rollo, ligue o lo que fuera, no quería torturarse más y, al fin y al cabo no tenían ningún amigo en común, así que no la conocía, ya no merecía la pena y sin ganas cerró el ordenador y fue a arreglarse para ir a clase.
Salió de casa también más pronto de lo habitual y se tomó el camino con calma. Anduvo sin prisa, despacio, prácticamente arrastrándose de rincón a rincón casi como un fantasma y de repente como si de un acto reflejo se tratara se paró en seco y notó sus ojos humedecidos por segunda vez aquella mañana. Estaba en el mismo sitio donde unos días antes lo había conocido y los recuerdos comenzaron a abrumarme, la caída, sus ojos, su voz, su sonrisa. Toda su esencia estaba allí, en ese rincón. Era él en estado puro. La nostalgia comenzó a apoderarse de ella y las lágrimas a descender. ¿Por qué? A penas lo conocía y ¿ya lloraba por él? ¿Amor a primera vista? No, imposible, eso sólo ocurre en las películas y en las historias de amor, esas que le gusta leer, no en la vida de una chica normal como ella y menos en su organizada y planifica vida. Las casualidades no le ocurrían a la chica que no creía en ellas. Pero ¿qué explicación podía tener aquello? Y mientras caminaba, pensaba, se hacía un lío y luchaba contra todo lo que sentía el tiempo se solidarizó con su estado de ánimo y empezó a llover, y así, la lluvia oculto sus lágrimas, haciéndola parecer un poco más fuerte, aunque en ese momento era la persona más frágil que podía existir. Continúo su camino enjugándose las lágrimas, evitando pensar y tratando parar de llorar. Aceleró el paso, parecía que la lluvia no tenía intención de parar. Llegó a la parada del bus que acababa de llegar. Subió al autobús desganada, se sentó en el primer sitio que encontró y se acurrucó contra la ventana. En todo el trayecto no dio señales de vida, se limitó a ver caer la lluvia por la ventana, a ver como cada gota se arrastraba por el cristal hasta desaparecer… ¡Cómo le gustaría a ella poder desaparecer como esas gotas! Llegó a su parada y no tuvo más remedio que bajar. Le habría gustado quedarse allí, en silencio, encerrada en sí misma, sin nadie que la molestase o simplemente le hablase. Parecía que la lluvia le había dado una pequeña tregua y lo agradeció, no le apetecía mojarse de camino al instituto. Fue la primera en llegar y esperó a las demás en su sitio habitual. Diez minutos más tarde llegó Erica.
-¡Hola!
-Hola… -contestó sin molestarse en ocultar su estado de ánimo.
-¿Qué pasó? – y entre lágrimas le contó como el día en que se creyó capaz de poder volar, se quedó sin sus ansiadas alas y se cayó en el más profundo agujero.
Erica escuchó atenta las palabras de su amiga. La conocía y sabía que no se encontraba bien. Es que a veces su amiga podía ser tan inocente y enamoradiza… Luego se llevaba estos palos. Pero no le gustaba nada verla así. Cuando acabó la historia se quedó callada y pensativa un par de minutos. Necesitaba una idea, una buena idea para animarla y hacerla olvidar. No podía ver a una Ariana sin sonrisa. Pero era tan cabezota que le resultaría difícil hacerla cambiar de opinión. Entonces una idea pasó por su cabeza. Sí, se le había encendido la bombilla. Y sí, tal vez podría funcionar. A situaciones desesperadas, medidas desesperadas ¿no? Además ¿qué podía perder?
-Tengo una idea. Como sé que no seré capaz de hacerte parar de pensar que ese chico es perfecto y como sé que seguirás llorando hasta que se te acaben las lágrimas te dejaré un tiempo para que se agoten. Sin preguntas ni reproches ni nada. La idea es algo así como “año nuevo, vida nueva” pero no te voy a dar tanto tiempo, haremos un pequeño cambio.- Ariana no entendía nada de lo que decía.- Me explico, haremos “mes nuevo, vida nueva” y cuando empiece febrero volverás a sonreír y ser feliz, y ya me ocuparé yo de que sea así, ¿vale? Tengo un plan por ahí, pero no te pienso desvelar nada por ahora. – y asentió sabiendo que no podía negarse, que cuando se trataba de su felicidad Erica podría hacer todo lo impensable, y en momentos así se daba cuenta de que no existía nadie mejor ni más perfecto que ella, incluso él a su lado, no era nada.
-Pero por ahora no le contaremos nada a las chicas.- pidió Ariana.- Si esto se me va a pasar tan rápido como tú dices…
Y con la idea de que en tres días podría volver a ser feliz entró en clase, antes de que llegaran las demás porque había vuelto a llover, y se olvidó de todo.
Estaba orgullosa de su idea, ¡y eso que la había improvisado prácticamente al momento! Además Ariana no se había resistido demasiado, de hecho se había mostrado bastante receptiva. No creía que mantuviera esa actitud con la segunda parte, la que no le había contado. Pero esa parte era todavía mejor. Además ya se sabe que un clavo saca otro clavo. Y, aunque su amiga no pensara lo mismo, pronto se daría cuenta de que se había equivocado al etiquetar a aquel chico. No era tan malo como ella creía. Sólo tenía que conocerlo mejor, ¡y vaya si lo iba a conocer mejor! Pero antes tendría que convencerla de que le diera una sola oportunidad y no iba a ser muy fácil… Además él no se había lucido mucho que digamos con todo lo que había hecho la noche del cumpleaños de Ariana. De hecho, había anulado cualquier posibilidad de caerle bien. Si es que a veces es mejor controlarse un poquito con la bebida… Aun así pensaba que sería el chico perfecto para ella, no cabía duda de que Ariana le gustaba. Lo había visto mirándola en los recreos miles de veces, las mismas en las que ella estaba mirando a Yago. Así que además de ayudar a su amiga podría ayudar también a aquel chico. ¡No sabía como lo hacía pero siempre acababa ayudando a todo el mundo! Harían una pareja perfecta. Los dos tan guapos, tan listos, tan parecidos y tan diferentes…Sonrío ante la idea de ver a Ariana y a Dani juntos. Sí, le gustaba mucho aquella idea.
A medida que se acercaba el día treinta y uno su estado de ánimo iba subiendo, poco a poco. En parte porque las lágrimas se me había agotado, tal como había dicho Erica, y ya no le veía sentido a seguir llorando, en parte porque estaba ansiosa por saber que habría preparado su amiga para su “nueva vida”. Pero los sueños, a diferencia de las lágrimas, no cesaban. El día treinta y uno a la noche, cerca de las diez, Erica la llamó.
-¡Hola! ¿Preparada para volver a empezar? – su voz sonaba realmente entusiasmada, ¿qué habría hecho?
-Tampoco tengo otra opción, ¿no?
-Eso es verdad pero, un poco de entusiasmo no te vendría nada mal, – si la hubiera tenido delante Erica le habría echado la lengua, siempre lo hacía.- de toda formas como ya te he dicho tengo un plan infalible, ya lo verás.
-Me das miedo.
-¡Oye, por ahora no muerdo!
-Esto me da más miedo que un mordisco tuyo, no lo dudes. – y pudo escuchar su sonora risa al otro lado del teléfono, aquella risa que conseguía hacerla sentirse mejor, la que la reconfortaba y le daba tanta seguridad que prácticamente se sentía invencible, toda ella era así.
-Está bien, redoble de tambores por favor, - y se puso a imitar el sonido de un tambor, aunque sin mucho éxito lo que provocó la risa de Ariana. Gracias a ella aún no había perdido la sonrisa.- he hablado con Dani.
-¿Y…?- No lo entendía, ¿qué tenía que ver él en todo esto?
-Pues le he explicado que lo de la fiesta, lo de escabullirte cada vez que lo veías…
-¿Estás diciendo que…?
-Sí, se dio cuenta.- ¿cómo podía saber lo que le iba a preguntar antes de hacerlo?- A lo que íbamos, le dije que lo hacías porque te asustaste porque iba muy directo y que tú preferíass ir despacio con él.
-Explica eso de “ir despacio con él”, por favor.
-¡Esa es la mejor parte, ya lo verás! Mi explicación le convenció y mañana – hizo una pausa que duró más tiempo del que le habría gustado.
-¿¡Mañana!?- preguntó ansiosa, nerviosa, enfadada, desesperada.
-Mañana…
-¡Erica, por favor, suéltalo ya!
-Te veo muy ansiosa ¡eh!
-Erica…
-Está bien, está bien. Trata de contener tu emoción, que no va a ser poca ¿vale? – estaba intentado hacerla rabiar.
-Lo intentaré, pero dilo ya.
-¡Mañana te va a pedir salir!
-¡Nooooooooo!
-¡Siiiiiiiiiiiiiiii!
-¡Nooooooooo!
-¡Siiiiiiiiiiiiiiii!
-¿Esto es una broma verdad?- preguntó cansada del jueguecito.
-¡Nooooooooo! – y aquella imitación de su contestación hizo que no pudiera parar de reírse en un buen cacho.
No sólo le había dado a entender que ella estaba interesada en él, si no que también había conseguido que reuniese el valor suficiente para pedirle salir. ¡A saber lo que le habría dicho! ¿Es qué Erica no se daba cuenta de que aquel chico no terminaba de caerle bien? Aunque claro, ella no sabía nada de lo que había pasado esa tarde verano… En realidad sólo lo saben los que estaban allí presentes y habían prometido no contarlo a nadie.
-No me puedo creer que hayas hecho esto, ¿así voy a animarme?
-¡Cualquiera se anima viéndolo! – Suspiró- Venga, no es tan terrible, ya verás. Además ya sabes lo que dicen: un clavo sacra otro clavo.
Ya, ¿pero quién te saca el martillazo?
-Que sepas que te voy a matar cuando te vea.
-Ahora la que tiene miedo soy yo.
-¡Oh, haces bien en tenerlo!
-Por favor, que sea una muerte rápida entonces.
-¡Sigue soñando, vas a sufrir!
-¿Así es como tratas a tu mejor amiga?
Y siguieron bromeado y riendo un buen rato hasta que se les acabó la conversación, y es que el cansancio empezaba a notarse. Cuando colgaron volvió a su mente el lío en el que la acababa de meter, ¿qué se supone que iba a hacer? Tal vez, si se tiene las manos quietas, no sea tan malo. De hecho el otro día había descubierto que era más que una cara bonita, era gracioso y divertido e incluso había conseguido que cambiara ligeramente su opinión sobre él, había pasado de ser el chulo egocéntrico a ser simpático, si lo conociera más a fondo todavía podría cambiar más ¿no? Aún no tenía nada claro, prefería dormir, descansar y pensarlo con claridad. Sin embargo aquello había conseguido algo que hacía apenas unas horas parecía completamente imposible, Cristian ya no ocupaba el primer lugar en su mente, pasaba a ser algo secundario, y eso era una buena señal, alcanzar la felicidad parecía estar más cerca que nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario